
Caminamos en el camino de la vida, como siempre encontramos alegrías y tristezas. Y en este camino uno tiene días buenos y malos. Hoy se puede decir q era un día de estos que no se sabe como terminaran, yo me sentía un poco extraño. Entre unas cosas y otras uno por momentos se satura y hacen que se agobie un poco. Cunado de pronto voy a la habitación de regreso a casa para dejar la chaqueta en el armario y cunado me doy la vuelta allí esta esperándome con su sonrisa, con sus ojos llenos de alegría, con esas manos juntas invitándote a la oración y ese rosario que cuelga de sus manos, rosario que simula nuestro camino de vida, cada cuenta un día, una intención, un acto de amor , una nueva ilusión, solo ella lo sabe por que es Madre y como Buena Madre que es sabe lo que le deparara a sus hijos.
De pronto siento la brisa fresca de su susurro en mi corazón que me dice: ven cuéntame lo que te pasa. Y comenzamos a conversar de Madre a hijo, yo le cuento y ella sonríe, todo lo sabe pero escucha, de repente contemplándola noto como cada vez me lleva mas a mi Señor. Y hace que me adentre en profunda oración, oración que no se puede explicar por q no son palabras, si no que es silencio y lo único que sale, sale del corazón.
Todo parece un sueño, pero no, no lo es. Ella sabia que yo estaba cansado y agobiado y como Madre consuela a sus hijos peregrinos por el mundo y fue tan sencillos como refrescarme las palabras de su querido Hijo y Señor mío “VENID A MI LOS CANSADOS Y AGOVIADOS QUE YO OS ALIVIARE”. Por que solo El es el único que te puede aliviar, que te puede comprender en el medio de la incomprensión que rodea el mundo.
Después de este rato de oración ¿Que brota de mi corazón?
De pronto siento la brisa fresca de su susurro en mi corazón que me dice: ven cuéntame lo que te pasa. Y comenzamos a conversar de Madre a hijo, yo le cuento y ella sonríe, todo lo sabe pero escucha, de repente contemplándola noto como cada vez me lleva mas a mi Señor. Y hace que me adentre en profunda oración, oración que no se puede explicar por q no son palabras, si no que es silencio y lo único que sale, sale del corazón.
Todo parece un sueño, pero no, no lo es. Ella sabia que yo estaba cansado y agobiado y como Madre consuela a sus hijos peregrinos por el mundo y fue tan sencillos como refrescarme las palabras de su querido Hijo y Señor mío “VENID A MI LOS CANSADOS Y AGOVIADOS QUE YO OS ALIVIARE”. Por que solo El es el único que te puede aliviar, que te puede comprender en el medio de la incomprensión que rodea el mundo.
Después de este rato de oración ¿Que brota de mi corazón?

Señor déjame esta cuaresma ser por un instante Simón de Cierne y cargar un rato tu cruz, quiero aliviarte un poco de ese peso que cargas, yo me quejo pero cuando te veo en la cruz, me digo me quejo de vicio, cuantos hermanos están peor que yo, cuantos hermanos sufran mas que yo, y tu aquí clavado por mi y yo que no se agradecértelo, enséñame a ser agradecido, a ser como tu quieras que sea. Enséñame siempre a cumplir y a aceptar tu santa voluntad.